México, D. F., a 1 de febrero de 2012. Ahora que se descubrió un desvío de 25 millones de pesos del gobierno de Veracruz para la campaña de Enrique Peña Nieto, recuerdo un hecho que desató un escándalo internacional, que llevó incluso a confrontar a los gobiernos de México y Costa Rica, cuando el entonces embajador José Castelazo, al pretender defender la “honra” del profesor Carlos Hank González, lanzó imputaciones temerarias a los gobernantes de ese país: los acusó de ser representantes de la oligarquía en el poder. Castelazo fue cesado y Hank González exhibido como un depredador.
Los gobiernos del mundo se preparan para impulsar una economía verde en Río+20. A la luz de las cifras actualizadas sobre el poder de las coporaciones, el Grupo ETC advierte que la competencia por el control de la biomasa perpetuará, más que una economía verde, la economía de la avaricia.
Y cuando despertó, la difunta todavía seguía ahí. Gumercindo Rodríguez desconoció aquel cuerpo inerte, que había quedado desfigurado luego del tremendo impacto que causó su camioneta.
Parado y asustado miró a su camioneta humeante. La sangre esparcida, a media carretera, se le figura una mancha insaciable que avanzaba rápidamente hacia él por todo el asfalto.
Pensó que la mejor salida sería componer rápidamente su carro y dejar ahí el cadáver, después de todo no había testigos y su casa ya le quedaba cerca.
Caracolas. Ni duda cabe, el partido político que más ha crecido es el Revolucionario Institucional (PRI). Lo curioso es que la expansión priista ha ocurrido no por lo que han hecho los priistas, que podríamos llamar “leales”, no, simplemente no. Tampoco ha sido por la popularidad “indiscutible” que ha derivado de las metidas de pata del que será el candidato presidencial tricolor, Enrique Peña Nieto; popularidad en la que coincidieron algunas analistas en una reunión hace unos días, oculta al verdadero candidato priista: homofóbico, misógino y apegado a los designios de grupos religiosos de derecha, sostenido apenas por el circo mediático de los monopolios, es decir, como una estrella más del firmamento del espectáculo.
En el acelerado primer año de la alternancia en Oaxaca, las altas expectativas creadas para que ésta se convirtiera en una transición democrática se han visto frustradas. Las inercias autoritarias, la antidemocrática cultura política de los distintos actores de la escena oaxaqueña, han devenido en un sui géneris bonapartismo, alentado por los otrora principales impulsores del cambio político.
1. Perdí un poco el contacto -como comentarista- de la realidad nacional e internacional diaria durante ocho días, pero gané en experiencias directas e información. Dejé de opinar acerca de la agresión yanqui contra el gobierno Venezuela, acerca de los precandidatos al gobierno del DF y el peligro de un derechización mayor, así como de la precampaña republicana que al parecer no amenaza la reelección de Obama; pero conocí más de manera particular la situación de los hospitales o de los servicios de salud que se otorgan a la población en México, Mérida en particular. (Hace 8 días, el jueves 12, transportándome en una motocicleta fui enviado al hospital por un autobús que al parecer sólo me lesionó unas cuatro costillas y el peroné derechos) Este hecho, sumado a el problema de la operación de corazón que sufrí hace seis años, me dieron un cuadro real que no había tenido a pesar de mis varias lecturas sobre el tema.
El anuncio de Felipe Calderón del Programa de Financiamiento a la Educación Superior, que consiste en un plan de becas- crédito para educación superior privada con un monto superior a los dos mil 500 millones de pesos, en donde involucra a Nacional Financiera y a la banca privada, obliga a repensar en las definiciones que se habrán de dar en 2012, ¿Qué país queremos? ¿Qué tipo de educación superior necesitamos? ¿De qué manera se resentirá en Oaxaca el mencionado plan de Calderón?