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Cuando uno piensa en Tehuantepec, uno se imagino o recuerda un son tehuano que alguna vez nos arrulló o nos hizo pasar caminando una calle y desde alguna casa escucharlo. Un son tehuano que en la radio del pueblo era emitido con todas sus nostalgias de potencia. Un son tehuano que hoy suena más lastimero que nunca.
Porque estoy fuera de mi pueblo. Porque estoy escuchando otros sonidos, otra música, y recuerdo a mi Tehuantepec querido con más fuerza.
Y esa música, tiene su voz especial. Tiene su matiz en el aire que recorre en nuestro pueblo y que en nuestra memoria se va con nosotros de nuestra tierra. Nuestros sones tehuanos (no se confundan paisanos, con otros nombres con que lo quieren bautizar apócrifamente) tienen voces de todos los matices, de todos los registros. Pero hay una voz que a nuestra memoria llega siempre. La voz de doña Elba Cabrera Trinidad. Cuando pienso en un son tehuano, ese pensamiento toma la voz de doña Elba, nuestra mejor intérprete de la música zapoteca de Tehuantepec.
Nuestra cantante nació en la ciudad de Tehuantepec un 10 de abril de 1933. Hija de César Cabrera y de Modesta Trinidad. Descendiente de músicos, ya que su abuelo paterno, Leonardo Cabrera, fue trompetista en la banda de Miguel Ríos Villalobos, y su abuelo materno, Victoriano Trinidad, fue integrante de varias bandas de San Blas Atempa.
Su tío, Romeo Cabrera Osorio, Romeo Pii, fue asimismo un excelente intérprete de nuestros sones tehuanos.
Doña Elba contaba que sus inicios en el canto fueron cuando su madre Modesta (rezadora de oficio), la llevaba a los rezos de niñitos, de muertos (nueve días, 40 días, etc.). De allí tomó también lo que después fue uno de sus quehaceres, cantar en las misas de Guisi’i. Junto a su compañera y amiga Lucía Bravo, acompañaban las misas en nuestro pueblo.
Pero a nuestra paisana Elba Cabrera, se le recuerda sobre todo por su participación en la grabación de la Banda Regional Princesa Donashii, que dirigía el maestro y último gran monstruo sagrado de nuestra música tehuana Margarito M. Guzmán. Su voz es ya inolvidable en los sones tehuanos La Llorona, La Sandunga, Tanguyú, Guisi’i (estos dos últimos de la autoría de don Carlos Iribarren Sierra), Guigu Roo Guisi’i (del doctor Gustavo Toledo Morales) y el vals Celosa, composición del ya mencionado Margarito M. Guzmán.
A la muerte de Lucía Bravo, y por motivos varios, doña Elba Cabrera marchó al exilio a la Ciudad de México, en donde muy pocas veces frecuentó a paisanos. Aunque siguió participando en actividades artísticas y culturales, y en programas de radio.
El pasado dos de julio de este 2011, doña Elba Cabrera Trinidad, Elba Pii, dejó de existir en la Ciudad de México que la acogió en sus últimos años de vida. Doña Elba, que tanto supo cantarle a Tehuantepec desde su música, se fue sola y lejos de su tierra.
Ni en Guisi’i ni en todo el Istmo de Tehuantepec, he conocidos voz mejor para nuestros sones como el de Elba Cabrera. He escuchado voces bonitas, afinadas, entonadas, educadas, “sofisticadas”, pero no con ese poderío y esa suavidad como la de nuestra Elba Pii. Y que hoy se nos ha ido…
Sólo conozco la grabación ya comentada con la Banda Donashii, no sé si logró grabar más música. Pero con ese solo disco, ha quedado inmortalizada y ha dado identidad femenina al son tehuano, identidad que de por sí ya tenía por los motivos musicales, pero que, por sus interpretaciones, su voz se ha convertido en icono de la música nuestra.
Hoy sus restos mortales ya descansan en el Panteón del Refugio, en el barrio Vixhana. Hoy Tehuantepec tiene una luz más para encaminar a nuestro desorientado pueblo. Hoy nuestro pueblo tiene un muerto más a quien rezarle, un motivo más para escribir, un motivo más para hacer canciones.
Hoy su corazón de nuestro pueblo está triste, de luto. Y parece sonar en el aire de nuestra tierra y tratando de exorcizar su pérdida: “A ver si llorando puede, Llorona, mi corazón descansar”.
Ciudad de México, D.F., julio 06 de 2011. 20:16 hrs.
_____________________ 1 El autor de este artículo agradece al profesor Mario Mecott Francisco por algunos datos proporcionados para este pequeño trabajo.
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Comentarios
Lic. Rosalinda Guzmán G y Mecott
Lic. Rosalinda Guzmán Gómez y Mecott.
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