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El presente artículo es una síntesis de un primer análisis que se inserta en la investigación doctoral que estoy desarrollando. El objetivo es analizar el proceso de apropiación de los medios de comunicación que se desarrollaron durante la el conflicto de Oaxaca, con particular atención en las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (NTIC). El punto de partida serán las entrevistas realizadas a los miembros de las experiencias que fueron determinantes en la organización y en la construcción de la identidad del movimiento popular en la insurrección popular de Oaxaca en 2006.
Medios alternativos como laboratorios de subversión
El proceso de globalización de las últimas décadas ha dado vida a unos cambios sociales que han transformado nuestro mundo en todos sus aspectos, desde los procesos de producción hasta la propia creatividad cultural. En la nueva sociedad red, las organizaciones centralizadas y jerárquicas, que hasta el siglo XX dominaron la economía y la política de las modernas sociedades industriales, se sustituyen por organizaciones red (networks), descentradas, horizontales y flexibles. En la nueva sociedad red el poder se ha redefinido y, tanto las dinámicas de dominación como las de resistencia, están basadas en la formación de redes, en estrategias y defensa mediante redes. Nuevas formas de dominio surgen con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación , sin embargo, donde hay dominio hay resistencia a la dominación y, donde surgen nuevas formas de dominación, acaban apareciendo nuevas formas de resistencia. En este marco, las nuevas tecnologías de la información y comunicación son una herramienta para la construcción de un mundo vigilado, y una posibilidad de avance para una multitud de realidades sociales que desafían y resisten a las políticas neoliberales. A pesar de las limitaciones, ya que la extensión del uso de Internet en el mundo sigue siendo exclusivo de unaminoría, pero gracias a esta nueva tecnología tanto los movimientos sociales como nuevos actores sociales han sido capaces de politizar el fenómeno tecnológico y considerar el hecho técnico como una hazaña fundamentalmente política, con el principal objetivo de promover el cambio social, la resistencia y buscar plena participación.
Oaxaca: una insurgencia desde el sur y desde abajo.
Desde mediados de 2006, la ciudad de Oaxaca comenzó a ocupar espacios cada vez más importantes en los medios nacionales e internacionales, y por supuesto, la razón no fue de índole turística. Una protesta gremial cobró en pocos días la dimensión de una amplia y profunda insurrección popular, con un alto sentido antiautoritario. Durante varios meses la gente “común y corriente” se auto-organizó para protestar en contra de las políticas autoritarias del Gobernador del Estado de Oaxaca. Sin embargo en el trayecto, los individuos y los colectivos fueron generando relaciones sociales, se apropiaron de la ciudad, de las calles, instituyeron sus barricadas de defensa, sus espacios de discusión y comunicación, y sus propios modos de construir formas de vida.
Los medios de comunicación alternativos tuvieron mucha importancia en el movimiento popular. Tanto la apropiación y uso de Internet como toma de las emisoras de radios y televisión, por parte de simples ciudadanos, fueron determinantes en la organización y en la construcción de la identidad del movimiento popular. Estos medios no eran únicamente medios alternativos de comunicación e información sino el movimiento mismo hablando y escuchándose. La apropiación de los medios de comunicación ha sido una práctica que al mismo tiempo es modelo y metáfora de hacer sociedad, donde los medios alternativos de comunicación no sirven tanto para realizar información “libre”, como para construir subjetividades políticas.
La insurrección de Oaxaca no fue mera revuelta, ni se redujo a una rebelión, sino el proceso de emancipación de una sociedad en movimiento, de una sociedad “otra”, y además, no fue un episodio aislado. Los acontecimientos de las últimas dos décadas en el continente latinoamericano, así como la experiencia de Oaxaca en 2006, se insertan en un nuevo ciclo de resistencias protagonizado por subjetividades, organizaciones y luchas que no encajan en las matrices tradicionales de «la política» y «lo social». En estas sociedades en movimiento, las relaciones sociales mismas se reconstruyen por medio de los actores sociales, en los que la autonomía y la diversidad de la experiencia humana son el fundamento de las luchas por un mundo mejor. Para comprender la insurrección popular de Oaxaca es necesario observar los sujetos sociales que hasta ahora no se han considerado como sujetos políticos, y que se caracterizan por la expansión de su autonomía, la profundización de las prácticas sociales emancipadoras, la construcción de nuevos imaginarios e ideas así como, por la transformación radical de las relaciones de poder en un sentido radicalmente democrático. En el presente artículo presentaremos nuestra interpretación del proceso de apropiación de las NTICs que se ha analizado. Centrado en las prácticas de la gente “común y corriente”, los simples ciudadanos que en 2006 han expresado su discurso oculto de forma pública y explícita de cara al poder.
De hecho, los espacios de comunicación y construcción de información alternativa ocuparon un papel importante en la experiencia de la lucha oaxaqueña; no sólo porque han permitido romper el cerco mediático de los medios hegemónicos, sino porque, como en el caso de las barricadas, fueron espacios de confluencia social que contribuyeron a formar la identidad popular de la APPO. Los espacios de resistencia se sostuvieron siempre con el respaldo de las radios, de los videos y de las diferentes páginas web, que se transformaron en una herramienta importante de la lucha del movimiento.
Cuando, el 14 de junio, la policía destruyó Radio Plantón, se intuyó la importancia que los medios de comunicación iban a tener en el conflicto. A la destrucción de la radio del sindicato, el movimiento respondió apoderándose de las instalaciones de Radio Universidad que se convirtió en una de sus voces hasta los primeros días de noviembre de 2006. Fue sin embargo, la toma de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (CORTV), por parte de centenas de mujeres, una de las experiencias más importantes de apropiación de los medios de comunicación. Gracias a una organización horizontal de decenas de mujeres, durante 20 días funcionó un canal popular de televisión y radio.
Como en el interior de las instalaciones sólo había mujeres, de las que muchas eran amas de casa, no sólo fue posible escuchar los informativos sino la realización de una programación centrada en el análisis de la cuestión de género en Oaxaca.
El gobierno respondió una vez más con la violencia: el 21 de agosto grupos de porros del PRI balancearon las antenas de CORTV, dejando las instalaciones inservibles y el saldo de un muerto. Como respuesta la población bloqueó las calles con camiones urbanos, formaron barricadas en diferentes puntos de la ciudad y tomaron una docena de estaciones de radiodifusoras. El día siguiente se entregaron siete de las doce estaciones radiofónicas tomadas y las otras cinco siguieron en manos del movimiento hasta que el gobierno bloqueó las frecuencias radio. Otra herramienta que sirvió al movimiento para hacer pública su voz fue Internet: a través de páginas web, blogs, canales de video, radio en streaming, etc. En pocos meses desde el comienzo del conflicto se crearon más de veinte páginas de Internet que contribuyeron a romper el cerco mediático de los medios oficiales y cautivar la atención internacional.
Finalmente, disponer de medios propios y reflexionar sobre un posible proceso de democratización de la comunicación, fue una prerrogativa del movimiento a lo largo de todo el conflicto (APPO, 2006 y 2007). El documento final de la Primera Asamblea Estatal de la APPO, que se llevó a cabo del 27 al 29 de septiembre de 2006, Democratización de los medios de comunicación (APPO, 2006) y el Encuentro Nacional sobre Comunicación y Sociedad del 28 de febrero de 2007, son solamente algunos de los análisis que surgieron sobre la necesidad tanto de examinar la medida en la que los medios masivos de comunicación provocaban el miedo, la parálisis y la rabia e incitaban a la violencia (como se hizo muy evidente en Oaxaca), como de explorar las modalidades de una comunicación “otra” o, en otras palabras, de «una nueva comunicación para una nueva sociedad».
Primeras conclusiones
El análisis de las entrevista nos ha permitido apreciar tanto los elementos que han caracterizado las practicas de mediactivismo, en su definición más amplia, como las reelaboraciones de conceptos por parte de los participantes en las experiencias de medios alternativos de comunicación.
Sin duda, los dos elementos principales que determinan la motivación a la acción por parte de los entrevistados es tanto el violento desalojo del plantón de los maestros el 14 de julio de 2006, como la desinformación realizada por los medios oficiales. La componente emotiva (principalmente el sentido de impotencia y de injusticia) juega un papel fundamental en las experiencias analizadas. Pero, las entrevistas evidencian que aunque las emociones fueron determinantes, no significa que la decisión de crear un medio alternativo de comunicación fuera una decisión «espontánea», sino que nos remonta a un profundo discurso oculto por parte de los entrevistados, que se ha alimentado en los años anteriores con las injusticias y la falta de posibilidades sociales (trabajo, estudios, etc.) vividas por los entrevistados y su entorno. El acto de violencia extrema perpetrado en el desalojo del platón rompe y hace público este discurso oculto, que se manifiesta en la insurgencia mediática de creación de los medios radicales.
La necesidad y la voluntad de apropiarse de los medios de comunicación que pudieran reflejar la realidad vivida por los entrevistados, hace que la falta de conocimientos técnicos sea del todo influyente en la apropiación y uso del medio. Los diferentes problemas técnicos surgidos a lo largo de la experiencia mediática (tanto digital como analógica) se resolvieron compartiendo el conocimiento con personas externas pero afines al proyecto. Asimismo en las experiencias de net activismo se manifiesta una relación entre brecha digital y (filosofía del) software libre. En una situación de falta de recursos, tanto económicos como de conocimientos, los entrevistados optaron por el uso de aplicaciones open source y free softweare, aunque ninguno de ellos poseía conocimientos previos. La relación entre software libre y práctica de mediactivismo se manifestó no solamente en el uso de aplicaciones no propietarias, sino en considerar el conocimiento (y la comunicación) como un bien común, y por esto, sujeto a ser compartido sin restricciones.
Desde una perspectiva organizativa y decisoria, los testimonios de los medios digitales asumieron una organización horizontal y democrática, reflejando en cierta medida la estructura reticular y horizontal de Internet. Cada experiencia de net activismo ha constituido un nodo autónomo enlazado, a través de lazos horizontales, a otras experiencias sociales heterogéneas (colectivos de vecinos, organizaciones sociales, otros medios alternativos de comunicación, etc.), dando lugar a una red social de experiencias. El trabajo de cada nodo fue principalmente fortalecer su experiencia o, mejor dicho, el propio nodo; puesto que las relaciones entres nodos (experiencias) fueron ya una característica endógena del nodo mismo, dado que un nodo para sobrevivir no puede estar aislado. Finalmente, el proceso de fortalecimiento de la red social creada no pasa por un proceso de unión de las experiencias o de una mayor relación entre ellas, sino por un proceso de crecimiento autónomo de las mismas.
Pensar en Internet significa pensar, entre otras cosas, en el alcance global de esta tecnología de información y de comunicación. Sin duda, una de las características más inesperadas fue encontrar una dimensión territorial entre los objetivos de las experiencias de los medios digitales. En todas las experiencias del 2006, el objetivo inicial era informar a la gente de Oaxaca de “lo que estaba pasando en la calle”. Aunque no podemos desarrollar este punto en el presente trabajo, queremos evidenciar la fuerte diferencia con otras experiencias de medios alternativos en situaciones de conflicto, como por ejemplo el proyecto de Indymedia surgido durante las contestaciones del encuentro del WTO en Seattle en 1999, las últimas acciones de net activismo durante las olimpíadas en China, las elecciones políticas en Irán o por último la Intifada del Pan en Túnez, en que las NTICs se han utilizado por ser unas tecnologías con un alcance de público global.
Podemos afirmar que la experiencia del conflicto se entrelaza de forma indisoluble con las experiencias de los medios alternativos. En los entrevistados el proceso de toma de conciencia a través de la experiencia de apropiación de las NTICs está relacionado con la experiencia personal que el sujeto vive en el conflicto. En esta línea, la reflexión sobre la efectiva posibilidad de desarrollar “otra” comunicación está vinculada a la necesidad de narrar la vida de la gente “común y corriente”; la reflexión sobre la importancia de disponer de un medio radical de comunicación deriva del papel que han desarrollado los medios oficiales de comunicación y finalmente las relaciones sociales que se desarrollan a través del proyecto mediático se yuxtaponen a las experiencias de “otra” sociedad. Podemos concluir que el conflicto social además de ser un punto de ruptura con el orden constituido o, según las investigaciones de James Scott, ruptura tanto del discurso público como del discurso oculto, es un laboratorio necesario para el cambio social, y en que los medios alternativos de comunicación se transforman en espacios sociales para una cultura disidente.
Con este análisis no pretendemos abarcar en su totalidad el proceso de apropiación de las NTICs, por si mismo complejo y dependiente de muchas variables sociales, sino aportar nuestro granito de arena al estudio de los modos en que la apropiación y uso alternativo de los medios digitales influyen en los procesos de empoderamiento en un contexto de conflicto social, puesto que coincidimos con Gustavo Esteva cuando afirma que la insurgencia popular de Oaxaca fue una anticipación de cómo serán los futuros procesos de emancipación de los dominados y subalternos que surgirán a lo largo de nuestro mundo globalizado.
1 Investigador asociado del Grupo de Investigación COMPOLITICAS (www.compoliticas.org) de la Universidad de Sevilla, España. Su línea de investigación vierte sobre la apropiación de las NTIC y el cambio social. Contacto:
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