Un reporte forense sobre restos identificados de mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez, revela que la fiscalía del norteño estado mexicano de Chihuahua oculta información a las familias de las víctimas.
En 2004 llegó a Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), para brindar asistencia técnica a las autoridades de Chihuahua en la identificación de restos de mujeres desaparecidas y asesinadas.
A unos días del asesinato de Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz, se han producido nuevos crímenes contra periodistas en esa entidad, lo que coloca al ejercicio informativo en una situación particularmente peligrosa ante la cual los suscritos demandamos un alto a las agresiones y una recta aplicación de la justicia.
Lo sucedido en Veracruz, sin embargo, no es privativo de esa entidad. A lo largo del país se reproducen las condiciones que propician los ataques a periodistas y se registran agresiones cotidianamente, sin que exista preocupación, prevención y protección reales de parte de las autoridades. El oficio de informar se ha convertido en México en una actividad de altísimo riesgo ante la impune ofensiva de grupos de delincuencia organizada y de autoridades e instituciones penetradas y a veces virtualmente manejadas por esos delincuentes.
Salvo la emisión rutinaria de declaraciones y promesas, y la formación de comisiones investigadoras circunstanciales pensadas sólo para salvar el momento, la gran mayoría de los gobernantes y las autoridades, de todos los niveles y partidos, han dejado de cumplir sus obligaciones ante el evidente y cotidiano acoso del crimen organizado, y sus vinculaciones con los poderes públicos, contra los periodistas. En varios lugares, son esos propios gobernantes y autoridades quienes enderezan las acciones represivas contra el gremio periodístico, deseosos de someter al silencio y al control a los medios de comunicación hasta establecer una suerte de estado informativo de excepción, en donde sólo se puede publicar lo que los poderes permiten.
Ante ello, exigimos:
- Esclarecimiento puntual de los asesinatos cometidos contra compañeros de Veracruz y una recta aplicación de la justicia.
- Alto a las agresiones contra periodistas en todo el país, no solamente en términos físicos directos, sino también en cuanto a amenazas, presiones y manipulaciones.
A nuestros compañeros periodistas les invitamos a reproducir en todo el país estos actos de denuncia y protesta. En cada rueda de prensa importante deberíamos usar algún turno de preguntas para plantearle a los funcionarios de primer nivel nuestras preocupaciones y preguntarles directamente qué van a hacer o qué están haciendo, en términos concretos y más allá de las palabras, para proteger el ejercicio periodístico del acoso criminal que todos conocemos.
Hace unos días el periódico The New York Times –uno de los medios más influyentes del mundo– destapó por enésima vez la cloaca de la corrupción que corroe a México. Ahora le tocó a la cadena de supermercados Wal-Mart, fundada en 1962 por Sam Walton y cuyos herederos forman uno de los clanes más ricos de Estados Unidos y asiduos en la lista de los multimillonarios de las revistas Forbes y Fortune.
En el bosque de niebla de la alta Montaña hay cuencas hidrológicas enormes. De sus aguas beben tejones, armadillos, coyotes, y especies en peligro de extinción como el venado de cola blanca y el jaguar
Aquí los cerros tienen nombre. Y son sagrados. Cada fin de año, la población de 2 mil 800 habitantes asciende a la cumbre de Cerro Luna y ofrenda flores y veladoras para pedir abundancia en el ciclo siguiente. Ahora el cerro está en riesgo de ser aniquilado del paisaje. En sus entrañas guarda los tesoros que la minera inglesa Hochschild quiere extraer: oro, plata, cobre, hierro, zinc y plomo. Hochschild pretende dinamitarlo para sacar los minerales de sus restos pedregosos a través de un proceso realizado a la intemperie, llamado "a cielo abierto", en el que utilizaría millones de metros cúbicos de agua y toneladas de cianuro. La elevación cubierta de pinos arropa a la pequeña comunidad Tierra Colorada, que debe su nombre a la coloración de su suelo fértil en la región alta de la Montaña de Guerrero.