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Colonos de LA Mintzita y Colectivos de La Otra Campaña hacen labores de limpieza en la laguna y relizan eventos culturales. Foto Agustín Ruiz Pretenden hacer de su experiencia un ejemplo de desarrollo urbano
El agradecimiento y respeto por el medio ambiente constituyeron las líneas centrales con las que llevaron a cabo su celebración anual los habitantes de la Colonia Ecológica Mintzita, ubicada en las orillas de esa reserva natural protegida, en el extremo poniente de Morelia, siendo un evento que les fue útil también para refrendar su lucha frente a los interesados en convertir el lugar en un fraccionamiento común.
Pero más allá de hacer una celebración en honor de ellos mismos, los colonos afirman que se trata de un tributo hacia la naturaleza, y tanto es de ese modo que la ocasión especial fue antecedida por las jornadas de limpieza del lago que hacen semanalmente, a la que acuden diferentes voluntarios, que de acuerdo con los habitantes de la colonia, generalmente son estudiantes, moradores de la casa del estudiante y profesores universitarios, “el proyecto lo estamos haciendo como una comunidad-escuela y los muchachos vienen por el aprendizaje”, dijo uno de los colonos que prefirió permanecer en el anonimato debido a los problemas que rodean el lugar.
Al respecto, el colono aprovechó para explicar que existe un conflicto de intereses con personas que aparentemente estaban del lado de la comunidad: “los problemas tienen muchos años, las tierras pertenecían originalmente a José Tocaven Lavín, pero los trabajadores agrícolas comenzaron a retomarlas, siendo apoyados por el abogado Efrén Capiz, quien los ayudó a crear un proyecto de Comunidad Indígena”, señaló, mientras la gente a su alrededor, en pleno trajín de limpieza retirando plantas acuáticas conocidas como cola de zorra parecía disfrutar su labor al estar dentro del agua o montados en pequeñas lanchas.
El colono los mira nostálgico, sin descuidar el café que calienta en una enorme olla puesta sobre una fogata, y continúa con su narración: “tiempo después los líderes se dividieron por los problemas internos y un grupo de disidentes comenzamos a formar el proyecto ecológico. Vladimir Cortés Dimas y su gente, que en apariencia estaban con nosotros, interpusieron un juicio por predio ignorado y lo ganaron. Pero su intención era fraccionar y vender las propiedades, así que nosotros pusimos un amparo ante el Juzgado Tercero de Distrito. Sólo usaron a la colonia ecológica como una pantalla”.
En ese momento, un camión llegó con el objetivo de recibir los montones de cola de zorra, que luego usarán los colonos para preparar abono. “Nosotros estamos mandando documentos a las autoridades para que eviten las construcciones y pues el asunto de la conservación sí nos preocupa, pues esta laguna surte de agua en 40 por ciento a Morelia”, señala otro de los colonos, quien agregó con un dejo de melancolía: “está crítica la situación interna, estamos amenazados de muerte, pero no hacemos caso”.
El camión se va luego de abastecerse, mientras algunos niños y jóvenes salen del agua y se acercan, descalzos y envueltos en toallas, en busca de un vaso o tasa de café. El comunero les facilitó los recipientes y abundó en lo concerniente a la forma de organización de su comunidad. “Tenemos 11 comisiones que son ejes de trabajo: Educación y rescate de la cultura, Cuidado de la flora y la fauna, Ecología, Iglesia, Baños secos, Limpieza, Jardín botánico, Energía eléctrica, Salubridad, Agricultura orgánica y Eliminación de abono, en las cuales hay talleres y fomento para la conciencia ecológica y la cohesión social, pues en el caso de la Iglesia se trata de un aspecto más bien orientado a la unión, más allá de lo católico”.
“La intención de la Colonia es colocarla como ejemplo para el desarrollo urbano, para que puedan desdoblarlo en otras partes, como los de la Casa del Estudiante Lenin que quieren poner una azotea verde”. Para ese momento, los encargados de la limpieza comenzaron a prepararse para la celebración. Algunos terminaron de acarrear las plantas mientras otros salieron del agua y cambiaron sus ropas.
En poco tiempo la ceremonia dio inicio, la gente se congregó en un espacio próximo a la orilla de la laguna, franqueado por una pequeña saliente rocosa a cuyos pies se levantaban dos sauces. Los participantes colocaron tres tapetes coloridos en el suelo, donde pusieron veladoras y las ofrendas integradas por frutas, monedas, pieles, semillas, granos y agua, entre otras cosas. Entonces, el sonido profundo de tres caracoles marcó el inicio de la ceremonia, abierta con la conocida Danza de los viejitos. Por su parte, los niños eran los únicos bañistas que aún permanecían en la laguna, si bien abandonaron el agua uno a uno para ir a presenciar el evento cultural.
Posteriormente, un médico tradicional, que dirigió en adelante la práctica ceremonial, instó a las mujeres a pararse al pie de la saliente, justo frente a la orilla de La Mintzita. Las participantes –muchas de las cuales portaban trajes ancestrales de los pueblos originarios de Michoacán– tomaron tacitas llenas con polvo de maíz para dispersarlo en el agua. Luego, formaron un semicírculo dentro del cual tres hombres pasaron a dispersar el referido polvo, de nueva cuenta al pie de la saliente. En poco tiempo ambos grupos se integraron para hacer la operación.
El polvo sólo fue el inicio, ya que el médico recolectó las ofrendas para después subir en una pequeña lancha junto a dos mujeres, que cargaron las ofrendas, y el presidente de la Colonia, que los ayudó a remar hacia el centro de la laguna, donde los objetos fueron depositados en señal de agradecimiento. Al regresar, hubo un espacio para las bendiciones, representadas por la Danza de la bendición del agua y la consagración tipo wixárika del médico, quien dijo: “gracias a la comunidad de La Mintzita, a todos y cada uno de los que han venido para agradecer a la naturaleza por el agua”.
La culminación llegó con la comida ofrecida por los colonos, quienes dieron pozole rojo, arroz blanco, tamales, carne con chile y aguas de jamaica y alfalfa. Si bien cabe mencionar que un poco antes los organizadores emitieron palabras de agradecimiento por la presencia y la vida, haciendo también un llamado para el resto de la gente a tomar conciencia: “nosotros hacemos la invitación a todas las personas, deben tener la sabiduría necesaria para comprender que el medio ambiente debe ser cuidado, y en específico esta laguna, porque es el lugar que más agua da a Morelia”.
http://www.lajornadamichoacan.com.mx/2012/01/29/habitantes-de-la-colonia-ecologica-mintzita-refrendan-lucha-por-un-entorno-sustentable/
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