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Aportaciones
Efemerides
7/5/1748
Nace Olympe de Gouges (1748-1793), autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, texto por el cual fue guillotinada en Francia.
Después de enterarme de la muerte de Hugo Chávez, el mítico y controvertido presidente de la República Bolivariana de Venezuela, sólo me vino a la mente la crónica que hizo mi amigo Carlos Adampol Galindo en su viaje por Sudamérica, en aquél año el pueblo venezolano estaba enfrascado en las votaciones de un “sí o no” para unas reformas a la constitución promovida por Chávez. La derecha y la izquierda en todo su esplendor utilizaban todos sus recursos y argumentos para manifestarse. En verdad he disfrutado tanto la crónica de Carlos, que aquí va una muestra:
El 6 de marzo de 2013, los ministros de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en México decidieron que doce años de injusticia no son suficientes para Alberto Patishtán Gómez. Al tener la oportunidad de reasumir su competencia para hacer un estudio profundo que hubiera mostrado la inocencia del profesor tzotzil, se declararon incompetentes. ¿Incompetentes? Sí, es cierto. Incompetentes para cumplir con su obligación. Incompetentes para hacer justicia.
A los parásitos Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, José Ramón Cossío y Jorge Pardo Rebolledo, quienes cobran sueldos de aproximadamente 4 millones de pesos al año (sin contar prestaciones, aguinaldos, asignaciones adicionales, etc.), no les interesa en lo más mínimo revisar el caso de un digno profesor condenado a 60 años en prisión por el terrible crimen de luchar por la justicia social entre gente pobre e indígena. Se suponía que iba a haber una audiencia para discutir el proyecto de dictamen elaborado por la ministra Olga Sánchez Cordero y apoyado por el ministro Arturo Zaldívar. Pero no. Con menos de diez palabras secas y burocráticas sobre la falta de elementos, los tres ministros bloquearon el proyecto. Ni siquiera se sentían obligados a dar sus razones. Tan descarada es la arrogancia del poder.
Mujeres y Política El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una invitación a reflexionar, en este aún inicio del siglo XXI, sobre los avances e incluso los retrocesos siempre graves que hayamos tenido las mujeres.
Mucho hay que decir de los avances, pero mucho también hay que decir lo que falta y, lo que es peor, aunque resulte molesto, tenemos que hablar de las simulaciones institucionales y los enredos de las políticas creadas para favorecer la igualdad entre mujeres y hombres, sin resultados claros a la vista. O, en algunos casos, como en casi todo, de quienes utilizando el feminismo, “la lucha por las mujeres” (dicen), terminan haciendo de esto su modus vivendi. Es decir, siempre hay quienes son más abusivas que abusadas.
A finales del 2011 y a principios del año pasado se dieron movilizaciones masivas por parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación CNTE con paros escalonados de 24, 48 y 72 horas, daban la impresión de ver un despertar de secciones magisteriales históricas (9 Y 11 del Valle de México) que habían permanecido inmóviles ante ataque del co-gobierno de Elba Estiércol y FECAL por medio de la Alianza por la Calidad de la Educación ACE.
Las movilizaciones multitudinarias en la Ciudad de México y Oaxaca principalmente, hicieron pensar a algunos analistas que estábamos ante una Primavera Magisterial y que incluso los días de la lideresa vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación SNTE estaban contados.
México, D. F., a 26 de febrero de 2013. En la época moderna la revolución hizo justicia a sus hijos, aquellos generales y sus familias, que por la fuerza de las armas se apropiaron de una parte del México de principios del siglo XX. Haber enarbolado las banderas de la lucha revolucionaria les dio a los “caudillos” nombre, prestigio y dinero, mucho de él arrebatado a sus antiguos dueños, así como los trapiches, molinos y grandes haciendas.
A la par, surgieron otros hombres que ya no tuvieron la misma suerte, pero quienes vieron en el uso de las armas una forma de poder y se hicieron, ya no de haciendas que ya tenían nuevos dueños, pero sí de ranchos que permitía el reparto agrario realizado por Lázaro Cárdenas. El poder de las armas, del dinero y la posición estratégica de las tierras abarcadas, dio paso a miles de caciques regionales, señores de horca y cuchillo que pronto pasaron a formar parte de otro segmento de la vida nacional.